Josefina Rozenwasser/Sebastian Zanetto

Grulla
Ante el mar agitado
la cuerda a saltar
abre un vacio

 

Les propongo cavar un pozo, construir un túnel subterráneo en nuestra proximidad. Tomar un elemento que sirva para dicha tarea: pala, cuchara, tractor, taladro, uñas y comenzar a sumergirse tierra abajo. Con el suceder de los centímetros y los metros vamos a ir percibiendo que los ruidos del ambiente irán disminuyendo, así como la luz. De repente la intimidad con nuestro cuerpo y el espacio que nos rodea se convierte en algo perceptible, tangible, innegable. En este estado de intimidad pura es que uno debe empezar a escuchar el disco “Grulla” de Sebastián Zanetto y Josefina Rozenwasser Marin. 

 

El primer sonido que viene a nuestro encuentro es la voz de Rozenwasser, ensoñada y a la vez firme “En el recorte íntimo de un registro diario…”. El contrabajo de Nicolas Ojeda apoya esa última palabra y como si del pavor que nos producía ese infinito negro que nos rodea pudiera nacer una esperanza, esos dos elementos, voz y cuerdas, comienzan a dibujar sobre el lienzo sonoro un paizaje brumoso, donde las figuras se recortan dudozas en la neblina de un campo de batalla. El piano asoma con pinceladas, como buen compañero que escucha antes de opinar. Cuando los tres músicos se encuentran, algo sucede, una potencia narrativa que como en las mejores tradiciones, mezcla lo conocido con lo posible y lo lúdico con lo establecido. La música se desarrolla como flotando entre los cuerpos que describe la escena y se encuentra frente a frente con los poderes que dan sentido (y lo quitan) a este mundo que ahora nos rodea y que hace consciente en nosotros algo que quizas siempre existió, solo que ahora lo sabemos.

 

El disco entero es un encantador recorrido a través de un panorama poético y musical pero por sobre todo político. Como marcando un camino con flores y municiones en igual cantidad, nos encontramos con textos que hablan de guerra y amor, de dominios y liberaciones, con la poesía de Wislawa Szymborska y la misma Josefina Rozenwasser Marín, como también la imagen latente de la pintura de Cándido Lopez que produce el texto de Antonella Romano “Panorama”. Las canciones de Violeta Parra en la voz de Josefina muestran una honestidad y un poder interpretativo que sumados a la siempre curiosa manera de tocar de Sebastián logran darle la frescura y contemporaneidad que necesitan para hacer propias estas canciones y conmovernos como si ellos pensaran en nosotros cuando dicen y hacen con este material de la manera que lo hacen. Si algo caracteriza a este dúo es la versatilidad con que cada uno interpreta su instrumento, con una voz que recita y canta con igual fluidez, entonación, sentimiento y peso, y un piano que puede interpretar formas cancionistas y a la vez matizar, improvisar y desdoblarse en una conversación casi filosófica entre sus dos manos, pero que a la vez estos dos músicos usan esa plasticidad para construir en base a la propuesta del compañero. Es un disco escuchado y tocado. Un disco que invita sin presiones. Estas últimas cualidades son a la vez elementos ideales para que la poesía se abra, fluya y se encuentre con el oyente de la mejor manera, activo, sensible y enérgico.

 

Todo es político. Asi dice la poesía y asi se siente en el disco. El material escogido es valiente y la manera de interpretar no pide permiso. Este tipo de discos nos pone de frente ante esa palabra: política. El manejo del poder. El decir, el callar, el actuar, el dejar que otros actúen por nosotros. La palabra y el sonido no son elementos inocentes ni accidentales. Tampoco lo es la imagen de tapa, con esas dos grullas que vuelan a un horizonte desierto, todo sobre un fondo negro, como ese cansamiento de negros y esa guerra de colores y significacods que hasta el dia de hoy sigue deformando mentes y poninendo la humanidad en segundo plano. Cuán importante son estas palabras hoy, como ayer. Somos hijos de una epoca, politica. Entonces abracemos con coraje el arte y demos batalla. 

 

Ahora, no te olvides que estás en un túnel y que cuando salgas de aquí va estar el mundo esperándote, con sus colores, sus pandemias, sus discursos y sus deberes. Es el poder encantador de la buena música la que te va a ayudar a recordar eso que supiste ver en tu interior y que con la urgencia moderna se te olvido. En este disco hay una combinación justa de melodías, ritmos y palabras que además de darnos conciencia nos ensueñan y logran un gran disfrute, que es el costado mágico que nos muestra el arte para darnos esperanza y saludar al dia con una sonrisa. 

 

“Grulla, ante el mar agitado la cuerda a soltar abre un vacío” fue grabado y mezclado durante Enero y Mayo del 2020 en Estudios Moebio por Sebastián Notte. Además de Rozenwasser en voz y texto y Zanetto en piano, Nicolás Ojeda aparece como invitado sumando su contrabajo. El disco está disponible en todas las plataformas digital.

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